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El canon literario de Gatica Agosto 30, 2009

Posted by losfundadores in Crítica literaria.
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*Por Horacio Raúl Campos.

    El último libro de Héctor David Gatica se llama nada más y nada menos que El Viaje (Córdoba, 2009). Un viaje implica desplazarse, salir del inmovilismo, escapar de la quietud, conocer más, entrevistarse con personas, mirar personas, dirigirles la palabra, no dirigirles la palabra, contemplar la decadencia y la vida, ponerse contento ante un encuentro, triste ante las ausencias y al partir otra vez, para luego volver y encontrar las cosas diferentes, para mal o para bien, nunca iguales.

   El profundo viaje de Gatica, aunque me gusta más hablar de los viajes, como el río, los animales, el mar, las nubes, en fin, las personas, se compone de cinco jornadas. En el poema que le da nombre al libro se encuentra un canon de la literatura universal, que fija el poeta de Villa Nidia.

   El de Gatica es un viaje por las letras, universal, y a medida que recorre el mundo, lleno de vida, se encuentra con escritores franceses, realistas unos; surrealistas y comunistas, otros; allí también aparece ese tremendo poeta francés, Rimbaud, el de Une Saison en Enfer (Una Temporada en el Infierno), cuyo conocimiento profundo o relectura haría irritar a cualquier sociedad de estos tiempos.

   El tren literario de Gatica también llega y pasa por la estación Chejov, cuya escritura felizmente es difícil de encasillar, como la misma que lleva a cabo el propio poeta que nos convoca ahora, aunque en ambos se podría decir que allí está el realismo rural y social. No me voy a poner a discutir ahora qué es el realismo.

    La escritura de Chejov, sus campesinos, los aristócratas que pierden sus propiedades a manos de otra clase social, más trabajadora, que marca un final de época, también el éxodo, los abusos tributarios contra pequeños campesinos (los mujik), sus personajes en los que no hay héroes ni villanos, ni nativismo conservador, merece ser cotejada con la de Gatica, en un trabajo más amplio y sistemático.

   Examinar los personajes del escritor ruso, a quien se lo clasifica como protominimalista, teniendo en cuenta que el minimalismo se  caracteriza por los escasos personajes, escenas mínimas, frases y escrituras bastantes breves,  y contraponerlos a los de Gatica, es un muy interesante trabajo que se podría encarar, para conocer más a Chejov, y sobre todo al poeta riojano. ¿Qué ocurre con los campesinos rusos o mujik y los puesteros riojanos? Buscar similitudes y diferencias.

   En Gatica, en sus cuentos, vive lo que denomino ‘escenas rápidas’, donde un personaje se desenvuelve ejecutivamente, durante sus trabajos que le llevan algunas horas, a lo sumo un día, en sus labores en un puesto o en su casa, en la ciudad. Como el personaje de ecos arltianos de ‘Márgenes de la muerte’: “Preparó al comida, almorzó, lavó los platos, hizo la limpieza de la casa, puso en jabón la ropa”.

   Lo mismo pasa con la Elina de ‘Los fundadores del olvido’, cuyo esposo funda el puesto La Estrella. O, me gusta más, el puesto “El Olvido”, que saca leche, les sirve desayunos a sus hijos, hace quesos y le da al telar, todo rápidamente.

   Luego pasa por el alemán Novalis, Poe y el inolvidable granadino asesinado por las balas fascistas del franquismo, el de la Oda a Walt Whitman. Aunque antes había pasado por el turco Nazim Hikmet.

   Gatica precisamente también llega a la estación Whitman, ese formidable norteamericano,  de quien Borges admiraba los pormenores menos importantes de su vida personal, mientras que rechaza aquellos asuntos fundamentales relacionados a su alistamiento armado a favor de la liberación de los esclavos negros y contra el Sur algodonero agropecuario esclavista. No podía ser de otra manera, Borges odiaba a los negros.

 

El viaje también tiene estaciones intermedias

 

   En ese viaje universal, ahora Gatica vuela a Perú, el país de César Vallejo, que en su Trilce complejo rompe violentamente con las reglas de la rima y las normas métricas, como también lo hace el propio poeta riojano en el poema que nos ocupa. Es el mismo peruano que se alistó contra el franquismo medievalizante, el de  Paco Yunque, donde se escribe sobre la explotación de una clase social por otra.

   Así, el poema itinerante va llegando a unas estaciones y sigue, no se detiene, pasa rápidamente; el canon de literatura de aquí y de allá de Gatica se pone de relieve por medio de los mismos principios fundamentales de algunos de sus escritores preferidos, por ejemplo, Chejov, como ya se dijo. Llega y emprende viaje hacia José María Arguedas, el de Los ríos profundos, luego va con destino al autor de El viejo y el mar, London, Pavese y llega para detenerse un rato en otro impresionante español: Miguel Hernández, otra víctima de la dictadura franquista.

   La estación Tagore sigue en el recorrido. Rabindranath no podía salir de su asombro porque Victoria Campo tenía adornada su casa con elementos traídos de Europa, cuando ese premio Nobel vino a la Argentina a principios del siglo XX. Tagore no podía entender el enajenamiento mental de la aristocracia sudaca argentina.

   Antes de hacer su entrada a una esas importantes estaciones de trasbordo, había pasado por China. Entra emocionadamente a los andenes de Rulfo y su bellísima novela Pedro Páramo, que clausura el ciclo de la novelista mejicana de la guerra y que a su vez abre uno más grande que es el de la literatura de la segunda mitad del siglo XX. En la escritura de Gatica también se pueden percibir perfumes del autor de El llano en llamas. Luego sigue rumbo a Herman Hesse y a Stevenson.

   Sin embargo, el recorrido tiene estaciones intermedias y llevan los nombres de los personajes de algunos de sus relatos: Facundo Velázquez, Alfredo Leyes, Manuel Flores, Horacio Guardia, Natividad Maldonado, Luis Fernández y Pedro Berón. Sugestivamente sólo nombra a siete. Algunos de ellos tallan en Los fundadores del olvido. En la escritura de Gatica quedan pendientes varios trabajos que habrá que llevar a cabo. Que cualquiera podría hacer, especialmente la crítica sean o no riojanos. ¿Cómo son los personajes de la narrativa o poética de Gatica? ¿Qué ocurre con los personajes femeninos? Otro trabajo interesante sería examinar el papel del periodismo en algunos relatos que tienen como característica principal la denuncia. Es decir, cuando el periodismo todavía tenía restos de decencia que lo hacía creíble.

   En fin, es un viaje hecho de sudores cercanos y lejanos. Un feliz canon del que se nutrió y nutre este escritor argentino nacido en La Rioja.

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