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Más sobre la literatura de González y Gatica Octubre 25, 2009

Posted by losfundadores in Crítica literaria.
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  La revista bonaerense La historia no es circular realizó una serie de reportajes a docentes, escritores y críticos sobre literatura argentina entre 1989 y 1992. En ese contexto, se le hizo un reportaje a Roberto Pochi Valdés1, quien se refirió a las escrituras de Joaquín V. González y de Héctor David Gatica, ambos de la provincia de La Rioja. Esta joya estuvo perdida desde hace casi veinte años y ahora la compartimos con otros lectores, porque no ha perdido actualidad. El propio Valdés me ofreció su publicación.

P.: ¿Qué opina de la literatura de Joaquín V. González?  

R.: La escritura de González no es más importante que la de  Gatica. Además la escritura de Gatica es mejor que la de González.

P.: ¿Por qué es mejor Gatica que González?

R.: Y ahí están los relatos de González o las fábulas, un corpus repleto de un nativismo muy funcional a un sistema político y cultural hegemónico. Mientras ensayaba un nativismo contra la inmigración, La Rioja  y el país se caía a pedazos a raíz de sus propias opciones políticas. González busca deliberadamente el sosiego en la tranquilidad de las faldas de las montañas, mientras la  provincia era condenada a la pobreza por el mismo régimen político al que pertenecía.

P.: ¿Cómo relaciona la política de González con su obra literaria?

R.: Puede o no haber relación. Una literatura, cualquier literatura, que no tenga una referencia con la política, la economía, la cultura y la sociedad donde nace casi no existe, porque en la literatura hay ideas. Y si la relación con la sociedad en que se escribe está muy tamizada o directamente no existiese, creyendo en esta hipótesis, sería una manera de relación. En el caso de González, hábilmente condensa costumbrismo e historia y así es como condena a unos de los actores políticos de las contiendas civiles, utiliza la ironía para tratar al inmigrante y también impulsa la legislación para poner freno a la creciente protesta social. Examinemos cuidadosamente el Juicio del siglo, una obra en la que González introduce el tema de la inferioridad de algunas razas. Algo terrible y que tiene una vigencia absoluta en la sociedad argentina de fines del siglo XX.

P.: ¿Usted quiere decir que González de alguna manera hace historia por medio de la ficción?

R.: Sí. Y de eso no tenga la menor duda. González narra la historia de las peleas políticas entre unitarios y federales por medio del relato costumbrista y también por medio del ensayo político.

P.: Pero no me respondió por qué González es menos que Gatica o éste más que González, según su óptica.

R.: Lo de Gatica es una poética que yo la llamaría como realismo rural del despojo o el destierro. En Gatica está el destierro, un tema común de cierta narrativa latinoamericana. Creo que lleva a cabo un realismo rural de tipo verosímil de una fenomenal belleza. Su escritura está alejada de la de González.

P.: ¿Qué otras cosas ofrece la literatura de Gatica?

R.: Además del destierro, también está  la apropiación de los bienes de los puesteros de los Llanos riojanos. Está la expropiación del sudor del trabajador rural riojano. Allí están pintados en una prosa de una hondura tremenda; con un realismo que obviamente no tiene nada que ver con el realismo europeo del siglo XIX y mucho menos con el costumbrismo del tipo de Echeverría o del propio González.

P.: Un realismo en Gatica, mientras otros también practicaban algo parecido en otras partes.

R.: Sí, y por eso digo, y no soy el único, que Gatica es el Chejov latinoamericano. Su libro Los fundadores del olvido es clave. Eso es lo que me parece. Todavía está pendiente una crítica que comprenda a toda la prosa y la poética de Gatica. Obviamente, también diría lo mismo de González o de otro poeta enorme como Ariel Ferraro.

P.: ¿Piensa que en la Argentina o en La Rioja González es más valorizado que Gatica?

R.: No es que se haya valorizado más a uno que a otro. Lo que es evidente que ciertos aspectos fundamentales contenidos en la obra literaria de González no fueron estudiados como se debe. Eso es todo. De hecho, en la Argentina y en particular en La Rioja, la provincia natal de González y de Gatica, la crítica literaria sobre González y Gatica o cualquiera otro autor, es casi inexistente. Y no sé por qué.

P.: ¿No es apresurado decir que no hay crítica sobre González?

R.: No, y le cuento por qué. La crítica y los estudios recayeron en la obra política, jurídica o pedagógica de González. Esto no quiere decir que nadie haya dicho absolutamente nada sobre su prosa o la poética. De hecho hay análisis sobre Fábulas Nativas y La Tradición Nacional, pero escasos o parciales.

P.: ¿Hay otros trabajos sobre algunas de sus principales obras literarias?

R.: Sí, claro que los hay. Hay críticos e investigadores argentinos que lo han mencionado, pero a lo sumo en dos o tres páginas o media página de obras que tienen que ver con temas generales de la inmigración, la poesía argentina, o alguna antología de cuentos o en  ensayos. Pero nada más. Que yo conozca no hay una crítica general de la obra literaria, salvo algunas pocas, y mucho menos de los relatos.

P.: ¿Qué es la crítica literaria?

R.: Creo que voy a dar una definición corta y quizá insuficiente. Me parece que es una forma de conocer, porque criticar ayuda a conocer más una obra. Con la crítica se puede humanizar la escritura y al personaje que la escribió, sea quien fuere, porque la crítica no disminuye la estatura intelectual de un escritor, sino todo lo contrario. No estoy muy de acuerdo con la crítica que ignora al autor.

P: ¿No le parece que hay más obras de historia que de crítica literaria en La Rioja?

R.: Sí, es cierto. Hay muchas obras de historia, aunque también pasa lo mismo en otras regiones del país. Creo que se debe al rico pasado histórico, político y social de La Rioja. Y los historiadores, al caer la provincia en una prolongada decadencia han querido, de alguna manera, aportar al conocimiento de la verdadera historia de esas luchas. Pero hoy nadie seriamente puede cuestionar el papel de los líderes políticos y militares de las Montoneras federales porque hay suficiente bibliografía bien documentada.

P.: Noto que le gusta mucho más la obra de Gatica que la de González.

R.: No se trata de que me guste más o menos. Ocurre que leer a Gatica es leer la poesía y la vida de Latinoamérica profunda. Cuando leo a Gatica parece que leo a un país de carne y hueso. Si usted me permite, diría que lo que Gatica hace es dar cuenta de cierta decadencia de una región del país, porque a Gatica no se le ocurrió ir a cantarles a los pájaros al pie de una montaña o a escuchar el canto de los horneros de los Llanos mientras dormía debajo de un algarrobo.

P.: ¿Y eso es una crítica a González?

R.: González tuvo la oportunidad de llevar a cabo una gran obra literaria, moderna, del siglo veinte. Incluso estuvo a punto de escribir una novela, que seguramente desechó el proyecto porque habrá creído que era un género plebeyo y popular y él era un aristócrata, que prefirió el relato nativista para reafirmar un ideario nacional desde el poder y por eso huye de la ciudad hacia el sosiego de las montañas.

P.: No se puede desconocer que escribió una obra monumental.

R.: Y nadie lo niega. Lo que digo es que esa obra monumental estaba al servicio de un sistema de ideas, económico y social. González queda preso de una matriz ideológica caduca, del siglo XIX, como es civilización y barbarie. Incluso en su obra de comienzos del siglo XX, como es el caso del Juicio del Siglo, informado por un positivismo racista incomprensible. Hay que desnaturalizar la escritura de González.

P.: Tampoco se puede desconocer que González fue el más lúcido de los intelectuales del momento.

R.: Algo que tampoco niego. Quién puede negar eso. Lo que generalmente se suele decir es que González era una suerte de dirigente e intelectual progresista y cosas por el estilo y creo que es una definición parcial.

P.: ¿Cree que eso no era así?

R.: Si hubiera sido progresista hubiera redactado la ley sobre el voto secreto obligatorio y universal para los varones y las mujeres. Y ya sabemos cuál era la concepción de democracia que tenía. Claro que escribió para descomprimir un estado de cosas que otros no veían y que él sí. Si el ala más dura del régimen quería tiros, palos y deportaciones de inmigrantes y González propone una legislación para encausar el sistema, entonces, obviamente, González aparece como progresista. ¿Pero cómo puede ser progresista alguien que habla sobre razas inferiores en la Argentina?

 1. Valdés es periodista, docente y estudio letras. Junto al colega Juan David y la docente Lucía Dolores Días fueron quienes más me aportaron para escribir el libro Joaquín V. González. La civilización en rodillas de la barbarie, Buenos Aires, editorial Lajouane, de próxima aparición. La culpa de que Valdés, David y Días se metiesen con escritores argentinos del interior es totalmente mía. Seminarios, jornadas, ciclos de debates  y charlas domésticas,  en los que participamos, desde hace varios años, tuvieron como centro a esos y a otros escritores de otras provincias. En ese marco de discusiones, nació la idea de escribir un libro sobre la literatura de González.